sábado, 10 de diciembre de 2016

Mr. Holmes

Mr. Holmes (a falta de traducción del título original A slight trick of the mind, algo así como Un pequeño truco mental) es una novela de Sherlock Holmes escrita... por Mitch Cullin en 2005. No es de Arthur Conan Doyle, pero fue lo bastante buena para ser adaptada a cine (bajo el nombre de Mr. Holmes, que queda más comercial) en 2015, con el gran Ian McKellen haciendo del detective de Baker Street.

Centrándome en la novela, nos topamos con una nueva versión de Sherlock Holmes. Estamos en 1947, y Holmes vive retirado en una casa de campo en Sussex a sus 93 años, dedicándose a la apicultura. Acaba de volver de un viaje desde Japón, y su única compañía es su ama de llaves, la señora Munro, y el hijo de esta, Roger. Esta novela tiene tres arcos argumentales diferentes, que se van intercalando en la historia según las necesidades de la misma.

El primer arco es, por supuesto, el presente de la novela. Nos encontramos a un Holmes cuya memoria empieza a fallar, a quien la edad le está pasando factura. Su preocupación constante por el estado de su memoria es uno de los puntos centrales, al tiempo que estrecha su relación con el joven Roger, a quien va transmitiendo todos sus conocimientos sobre las abejas (forma con la que el autor la comparte con el lector, pues la lectura sobre las abejas es, cuando menos, interesante).

El segundo arco narra el viaje de Holmes por Japón, en compañía del señor Umezaki, con quien comparte interés por la pimienta de sichuán, un producto que considera útil para combatir los problemas de la edad. Cullin aprovecha este viaje para narrarnos la vida de Japón en la posguerra, en un retrato de las consecuencias de la bomba atómica. Una historia muy cruda, que incluye algo más.

El tercer arco es La armonicista de cristal. Holmes decide narrar por primera vez una de sus aventuras, ocurrida casi 50 años antes, intentando alejarse del tono "ficticio" de las historias de su difunto amigo John Watson, ciñéndose a los hechos y sin licencias literarias. Se nos cuenta cómo el señor Keller solicitó su ayuda cuando su mujer cambió de actitud repentinamente, tras haber aprendido a tocar la armónica de cristal.

Y por supuesto, estos tres arcos mantienen un punto en común: la humanidad de Holmes. Cullin desmiente un poco la figura que se tiene habitualmente de que Holmes era una persona fría y sin sentimientos a través de las reflexiones del personaje en las tres historias. Y es cierto que Holmes siempre es presentado así en el canon. O al menos, en lo que respecta a sus emociones hacia los demás humanos, pues su interés por los casos despierta sus emciones. Aunque en honor a la verdad, Cullin no se desencamina mucho en su retrato de Holmes pensando más como un humano que como una máquina lógica (si no, leed el relato de "Los tres Garrideb").

Como nota, debo decir que la adaptación cinematográfica es muy buena. No se puede renegar del gran papel que hace Ian McKellen (que interpreta tanto al Holmes anciano como al menos anciano a sus cincuenta y muchos), pero debo destacar también a Milo Parker como Roger, haciendo un papel que no provoca odio hacia el personaje del niño. Quizá el único fallo de la película es que la hicieron algo más comercial, edulcorando un poco la historia (sobre todo hacia la parte del final), y que podríamos verlo como "la noche y el día" de la misma conclusión.

Una novela que me ha gustado. Especialmente en una época en la que vemos a Sherlock Holmes más moderno y "agente secreto" que el original (Robert Downey Jr. y Benedict Cumberbatch son ejemplos de ello), no está de más echar un vistazo a unas versiones que se acerquen más al estilo original, donde predominaban más las deducciones brillantes y las historias simples pero efectivas que caracterizaron al detective de Baker Street. Mr. Holmes no está al mismo nivel que las historias originales... pero tampoco se aleja mucho. E incluso si no fuera así... Marvel y DC tienen varias líneas temporales. ¿Por qué no las iba a tener un personaje como Sherlock Holmes?

martes, 6 de diciembre de 2016

Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos es casi tan buena como Harry Potter

No sabía muy bien que esperar de Animales Fantásticos y dónde encontrarlos. Por un lado, servidor es Potterhead, así que tenía que ir a ver la película por la misma obligación de un católico va a la Iglesia. Por otro lado, aún me duelen los ojos después de haber leído Harry Potter y el legado maldito, algo que me bajó mucho el hype.

Pero había que ir al cine. Y fui. Y no me arrepiento. Esta película es el spin-off que la franquicia Harry Potter necesitaba. Y es casi tan buena como la saga original. Sí, tengo que decir casi. Es una gran introducción a esta nueva parte del universo creado por J. K. Rowling, es un spin-off muy digno, pero no es una película perfecta (lo sería si hubiera sido una película una, pero va a haber secuelas... y a pesar de la insistencia de Warner en explotar la franquicia, me da que esas continuaciones van a ser mejores).

En esta ocasión, me daba palo comentar toda la línea argumental de la película (me gusta lo suficiente para no estar sacando "peros" a cada cosa que ocurra, así que ¿para qué?), aunque sí voy a hablar un poco de los "bloques" en que se puede dividir la película. Pero antes de ello, una anotación: no está basada en el libro "Animales fantásticos y donde encontrarlos", un libro de Rowling que supone simplemente una enciclopedia de animales mágicos; la película explica los orígenes de dicho libro, que está firmado por Newton Scamander, el protagonista de este film.

🚫 Advertencia: no destripo la trama, pero sí hago comentarios sobre algunos aspectos.
Posibles spoilers 🚫

El primer bloque es el protagonizado por Newt, que llega a Estados Unidos con un maletín lleno de criaturas mágicas. Su camino se cruza con el del no-maj Jacob Kowalsky, quien buscaba un crédito para montar una...

—Oye, oye, Felikis. ¿Qué es un no-maj?
—Pues es el término que usan los estadounidenses para denominar a los muggles.
—Ams. ¿Y qué es un muggle?
—Gente no mágica. ¡Si no te has leído los libros, por lo menos mira la primera película de la saga! (y retén los datos).

El caso es que, por azares de la vida, Kowalsky libera a las criaturas de Newt. Juntos formarán un curioso dúo en que Newt le enseñará las criaturas que lleva en el maletín, además de empezar una persecución de las que huyeron por las calles de un Nueva York temeroso de la magia. Un sentimiento mutuo del que ya hablaré. En su búsqueda tendrán la ayuda de las hermanas Tina y Queenie Goldstein, una ex-auror y una bruja con mucha curiosidad por la vida de los no-maj. Este cuarteto deberá unir fuerzas para atrapar a las criaturas mágicas mientras huyen de la justicia.

El segundo bloque pertenece a Mary Lou Barebon, líder de los "Nuevos Salemitas", una mujer que odia la magia, y que pregona la existencia de brujas en Nueva York, adoctrinando niños. Su hija Credence se pasa la película cantando sobre matar brujas, mientras su hijo Credence no parece estar muy de acuerdo con esa madre que le inflinge castigos físicos.

Esto nos lleva a otros dos puntos importantes en la película. El más llamativo es cómo se vivía en aquellos finales de los años veinte en Nueva York, una sociedad mágica adaptándose al Estatuto Internacional del Secreto. Esto ha llevado a la prohibición del matrimonio entre magos y no-majs (ah, Rowling, cómo las lanza). Además, la sociedad mágica se enfrenta a la amenaza de Gellert Grindewald, un mago tenebroso anterior a Lord Voldemort.

Y todo eso lo mezclamos con unas lecciones de criaturas mágicas. Por un lado, unas muy bondadosas, que recuerdan por momentos a la magia vivida la primera vez que vimos Harry Potter en el cine, y por otro lado (donde sigue la trama) los obscurus, nacidos de la magia reprimida en niños, que son demoninados obscurials (porque ¿para qué usar menos términos cuando puedes sacarte palabras parecidas?). Uno de los aurores del MACUSA (el "Ministerio de Magia de los EEUU" persigue a estos obscurus que están ocasionando grandes daños por la ciudad.

Todo eso junto nos da una historia muy buena... que resulta ser un principio. Es decir, como puse al principio, podría funcionar perfectamente como una película única dentro del universo de Harry Potter, pero precisamente, que vaya a tener secuela, me impide verla como algo de "10". La cinta podría cerrar perfectamente ahí, pero no. Es el inicio de una nueva historia. Y en ese nuevo "todo", esta parte es sólo casi tan buena como la historia original. Máxime cuando parece que en futuras entregas, la balanza de importancia de personajes cambiará el peso de los platillos. Habrá que ver cómo se desarrolla el resto de películas para saber si llegar a igualar (o incluso, quien sabe, superar) a la octología del joven mago de cicatriz en la frente.

Merece unos cuantos puntos adicionales por hacer un poco de "equilibrio" con los elementos que ya conocíamos para contar una historia nueva. Guiños a La piedra filosofal, así como unos efectos visuales de las criaturas mágicas muy bien conseguidas, que nos recuerdan un poco más la magia que tenían las primeras cintas, mezclado con una trama más adulta que se acerca más a la iniciada al final de El cáliz de fuego con el renacimiento de Lord Voldemort. Incluso considero que esta nueva rama podría atraer a gente que recelaba de las películas originales a conocer esta parte no protagonizadas por niños (sí, admitámoslo, al público adulto les puede tirar para atrás una serie de historias de un niño mago).

Ahora sólo queda esperar a Animales Fantásticos y el subtítulo que se les ocurra. En 2018.


viernes, 18 de noviembre de 2016

Sense8

Netflix hace grandes cosas. Las Wachowski hacen grandes cosas. Y más por más, igual a más. Y este más es Sense8. Sí, soy consciente de que la serie es de 2015, pero existen demasiadas series y tengo que seguir cierto orden. Pero ya la he visto, y es inmejorable.

La serie nos muestra la vida de 8 personas de firetentes partes del mundo. Cada una de ellas con su propia historia... hasta el día en que nace una conexión mental y emocional entre ellos. Ese es el punto de partida del episodio primero, y durante el resto de la temporada irán descubriendo cómo es su poder y cómo pueden manejarlo.

El reparto de personajes principales que comparten esta conexión, denominados "sensates", es uno de los más ricos que he visto en una serie.
  • Will Gorski es un policía de Chicago, con un fuerte sentido de la justicia, y que es perseguido por un asesinato sin resolver ocurrido en su infancia.
  • Riley Blue, una DJ islandesa que al principio de la serie está viviendo en Lonres, con problemas con las drogas (favorita).
  • Capheus "Van Damme", un conductor de autobús en Nairobi, que busca dinero para tratar a su madre, contagiada de SIDA, y apodado así por su gusto por las películas de Jean-Claude Van Damme (favorito).
  • Sun Bak, una mujer de negocios de Seúl, experta en kickboxing. Durante la serie termina encerrada en prisión injustamente.
  • Lito Rodriguez, de orígen español, vive en México como actor estrella, y mantiene una doble vida, pues no ha salido del armario (casi favorito).
  • Kala Dandekar, una practicante del hinduísmo de Bombay, y experta en química farmaceútica, comprometida a un matrimonio que no desea.
  • Wolfgang Bogdanow, un ladrón de cajas fuertes de Berlín, que además forma parte del mundo de la mafia.
  • Nomi Marks, una blogger política y hacker de San Francisco, es una mujer transgénero y lesbiana (favorita).
Este reparto funciona con una química increíble entre ellos, y permiten llevar una buena narración de varios aspectos de la vida, como la familia, la sexualidad, el género, la política, la religión, la identidad... Es un cúmulo de historias bastante importante, en que ninguno de los personajes "cojea". Todos ellos son "unos desgraciaos", pero cuando se juntan son mucho más.

Por cierto, tengo que decir que Lito Rodríguez está interpretado por Miguel Ángel Silvestre (también conocido como "el Duque de Sintetas"), y lo hace bastante bien y tiene uno de los personajes que considero más carismáticos de toda la serie.

Salvo los dos primeros episodios, que son MUY densos (cosas de tener que presentar a 8 personajes tan completos) la serie no hace más que mejorar por momentos con sus historias, sus tribulaciones, sus encuentros, cómo se conocen y se ayudan mutuamente... Y ese final de temporada...



El episodio que cierra la temporada es la joya de la corona. Los 7 sensates unen fuerzas para liberar a la octava, Riley, de manos de Whispers, para lo cual, Will viaja donde la tienen encerrada. Deberá combinar sus habilidades con las de todos los demás, actuando todos como si fueran uno, para conseguirlo, con un resultado visual la ostia de bueno. Lo siento, Avengers, pero estos tíos os han superado como héroes, le pese a quien le pese.

Como añadido, hay que decir que las Wachowski no se andan con tonterías sobre el pudor, la censura, etc. Trata la sexualidad, y no dudan en mostrar escenas de sexo de Nomi y su novia... O de Lito y su novio. Además de varios desnudos integrales, y una escena adicional que no voy a contar. No es muy spoiler, pero es una sorpresa.

Una serie muy recomendable, y especialmente ahora, que va a emitir una segunda temporada en que ya no va a haber, en teoría, más presentaciones y se podrán ir desgranando incógnitas y nuevas historias entre todos ellos. Esperándola con muchas ganas.

sábado, 5 de noviembre de 2016

V de Vendetta (versión papel)

Versión papel, por no usar "cómic" o "novela gráfica" (el debate sigue en la mesa...). Hace ya dos años reseñé la película de 2006 V de Vendetta, y ahora es cuando he leído el original: 'V de Vendetta', de Alan Moore. Bueno, en realidad en septiembre, momento en que escribo estas líneas, pero me pareció oportuno programar su publicación para el 5 de noviembre.

Leyendo 'V de Vendetta', creo que entiendo cómo se decidió hacer una adaptación libre para el cine. Esta historia no hubiera funcionado en las salas de cine, pues más densa. De igual forma, dudo que a la inversa funcionase, pues la película es más visual. Pero estamos aquí por la obra original.

Y realmente, no hay mucha diferencia al principio de la historia. Ocurre un poco como con 'The Walking Dead', que las historias parten del mismo punto para contar dos historias paralelas y que tienen cierta relación, sin que ocurra exactamente lo mismo.

V sale por la noche a ejecutar su plan, y de camino se topa con unos hombres que acosan a Evey. Logra rescatarla y hacer una pequeña alianza con ella. ¡Explosión! Y ahí ya empiezan a cambiar detalles.


Alan Moore dedicó su obra no sólo al trabajo realizado por V para alcanzar su vendetta, sino que incluyó un amplio abanico de personajes secundarios: personal del Dedo y otros organismos del gobierno del Fuego Nórdico, así como la mujer enviudada de uno de los agentes.

Pero al margen de eso, la historia se mantiene en caminos muy paralelos. Tanto que he llegado a una conclusión por la cual me juego una crucifixión, pero voy a tener que decirlo: desmiento que el cómic/novela gráfica sea mejor que la película. Ambas se pueden ver conjuntamente sin poner una por encima de la otra. Cada una es genial en su medio, y no por ello pisa al otro.

Que sí, que Alan Moore es un genio y lo que queráis, pero a mi me sigue encantando la película (que por cierto, esta noche cae. Como cuando me veo en Semana Santa La vida de Brian).

Recuerdo muchos comentarios en plan "es que la película te ponen a V como un antihéroe mientras que en el cómic es un zumbado/te dejan que tú lo interpretes". Pues es que para mi la conclusión es la misma, es un antihéroe, es alguien que lucha en el sentido literal de la palabra contra un régimen fascista y opresor.

Pero es que eso no puede ser, el original es mejor porque es del autor... Vale, le vais con el cuento ese también a toda la gente que prefiere el Sherlock de la BBC que al original de Arthur Conan Doyle. ¡Señores, dejen opinar en paz! Y que a cada uno le guste lo que le guste.

Y ojo, es una buena lectura. Tiene un estilo de dibujo... diferente para los que hemos crecido con producto español (Mortadelo, Zipi y Zape, etc.), pero está genial. Entretiene. Y como es lo normal, que cada cual saque sus propias conclusiones sobre las acciones de V. Simplemente...

Recuerden, recuerden
el cinco de noviembre
conspiración, pólvora y traición.
No veo la demora
y siempre es la hora
de evocarla sin dilación.

martes, 1 de noviembre de 2016

Black Mirror: tercera temporada

Un mes de descanso en el blog. Ya está bien, Felikis, ponte a publicar. Y para ello, Black Mirror, la tercera temporada. Hace ya tres años comenté las dos primeras temporadas. Vamos, las que había. Y es ahora, gracias a Netflix, cuando hemos recibido seis nuevos episodios.

Black Mirror no es una serie. Es LA serie. Vale que hay muchas obras maestras en la televisión, pero pocas que sepan mostrar los tintes oscuros del mal uso de las nuevas tecnologías. Y en esta temporada lo han hecho magistralmente. Otra vez.

Voy a intentar hacer esto libre de spoilers, pero es muy complicado, y no descarto contar algo de la trama que pueda ser spoiler pero es necesario.

Antes incluso de inmiscuirme en estas seis nuevas joyas, quiero hacer un repaso rápido del episodio especial 'Blanca Navidad' ('White Christmas'), emitido en 2014. Un episodio que me quitó el mal sabor de boca que me dejó el episodio que cerraba la temporada dos, 'El momento de Waldo' ('The Waldo Moment', personalmente, es el peor de toda la serie). Pues bien, esa 'Blanca Navidad' nos muestra las historias de dos personas. Una de ellas, uno de los empleados de un nuevo sistema que permite "extraer" una copia de nuestro cerebro y usarlo para programar nuestro propio asistente virtual para las smarthomes. Además de eso, tiene un negocio particular privado, usando las cámaras en primera persona para ayudar a la gente con problemas para socializar a salir a la calle y conocer gente. Su compañero tiene una historia más traumática, pues fue abandonado por su mujer antes del nacimiento de su primer hijo. Pero él estaba obsesionado por conocer a la criatura. Estas historias coexisten en un mundo en que en las pupilas tenemos un software que nos permite "bloquear" a la gente, de tal forma que evitamos verles y oírles.

Fue genial ver cómo aquel capítulo recuperaba el espíritu de los primeros episodios. Y en parte mi alegria, en parte mi miedo, llegó cuando supe que Netflix iba a adoptar la serie, y programaban unos 12 episodios más (sí, 6 ahora y 6 más para una cuarta temproada). ¿Por qué? Porque Netflix hace series muy buenas (pero no todas), pero hay mucha diferencia entre las series estadounidenses (de donde viene Netflix) con las británicas (sí, Black Mirror es very british). Por tanto la combinación podía ser muy buena o un desastre.

Pues no lo fue. Black Mirror sigue fiel a sus orígenes, con Charlie Brooker, su creador original, participando en ella activamente. Y de esa forma, sumerjámonos en la tanda de nuevos episodios.

'Caída en picado' ('Nosedive') abre la temporada con elegancia. El episodio nos presenta a Lacie, una mujer que se la pasa mirando el móvil. Como casi todos hoy en día. Hasta que entendemos de lo que va la vaina. Lacie vive en una versión del mundo en que el status social se mide en base a la puntuación de la gente. Un sistema de puntuación de cinco estrellas que determina si eres una persona que merece la pena o un paria social. Sonrisas, cumplidos, halagos y corrección al hablar marcan las pautas de todo encuentro, a fin de evitar tener una puntuación negativa. Y Lacie se lo curra, es una 4'2, pero necesita más. Y ve su momento cuando una amiga de su infancia, una 4'8 (la élite) la invita a su boda. El título del episodio nos explica qué ocurre a partir de ese momento.

El segundo episodio se titula 'Playtesting'. Y eso es, literalmente. Bueno, no mucho. Primero tenemos que conocer a Cooper, un americano con afán de viajar. El hombre perdió a su padre, y la relación con su madre no es buena, así que tiene la excusa perfecta para salir. El problema viene cuando, al llegar a Reino Unido, se queda sin dinero. Pero no pasa nada, pues ha encontrado un trabajo rápido para conseguir dinero: ser betatester de un nuevo juego de realidad virtual. Un juego de terror en realidad virtual, para ser exactos, y no ya con unas gafas, sino con un implante cerebral. Y que se alimenta de nuestros propios miedos para personalizar la experiencia. La ostia. Y literalizando lo de "enfrentarnos a nuestros propios miedos".

Si podemos usar el término midseason para una serie que te han dado todos los episodios de una tacada, ese episodio es 'Cállate y baila' ('Shut Up and Dance'). Kenny es el típico muchacho cuya hermana le coge el portatil y al instalar una mierda para ver series gratis, lo infecta con un virus. Nada muy fuera de lo habitual. Kenny logra reinstalar su portátil. Pero el virus no ha desaparecido. No el gordo del asunto. Unos hackers tienen acceso a su portátil, y le exigen su número de teléfono para seguir con su extorsión: tienen un vídeo de Kenny "dándose placer" con contenido ilegal en su portátil, y lo difundirán en caso de que no obedezca. Kenny, en ese momento, se irá cruzando con otras personas víctimas del chantaje de estos hackers. ¿Lección del episodio? Nunca se debe ceder a un chantaje.

Pensándolo bien al llegar al cuarto episodio, sí que podemos hablar de "segunda parte de la temporada", pues los tres siguientes episodios cambian la tónica de los anteriores. De hecho, no me extraña que 'San Junípero' ('San Junipero'), que en teoría iba a ser el primer episodio de la temporada, quede ahora aquí, cuando ya estamos dentro de la serie, pues posiblemente no veríamos el resto de la tanda episódica. No es que el episodio sea malo, sino que cambia mucho el mensaje de la serie, mostrando que la tecnología también puede ser nuestra aliada, en medio de la historia de amistad y amor de dos chicas que se conocen y se van encontrando a lo largo de las décadas en los sábados noche. Insisto, un episodio precioso, incluso su final es bonito. Pero no llamaría a seguir, personalmente, con el resto de la temporada si te lo ponen nada más empezar.

Claro que la tecnología no sólo está cambiando nuestra forma de vivir. Tiene infinitas aplicaciones, como la militar. Y eso es lo que tenemos en 'La ciencia de matar' ('Men Against Fire'). Stripe es soldado en un ejército que utilizan "máscaras" que les permite comunicarse, ver planos de zonas en 3D... Y una de las guerras que deben luchar es contra "las cucarachas". No el insecto, sino una especie de monstruos humanoides, que parecen ser sádicos, violentos, rateros, y de escasa inteligencia. ¿Y qué ocurre cuando nuestro sistema empieza a falalr y vemos cosas que no son? Stripe aprende esa lección en un duro episodio, que todo sea dicho, me ha recordado un poco al punto que llegan las películas de The Purgue.

Pero como cantaba Nelly Furtado, todo lo bueno tiene un final, titulado aquí 'Odio nacional' ('Hated in the Nation'), el episodio con más duración de la temporada (hora y media). Un ataque directo... a los ataques directos en Twitter. En esta historia, las personas en Twitter que son señaladas, y que reciben amenazas de muerte (lo típico), empiezan a morir. Esta historia se une con las consecuencias del copalso de colonias de abejas, que decidió arreglarse a base de la creación de pequeños drones con forma de abeja, capaces de autorreproducirse y polinizar. ¿Qué pasa cuando se pierde el control del sistema? Drones, hacking, Twitter, CCD... Un combo explosivo que nos podría pillar más cerca de lo que creemos.

En resumen, una temporada de diez. Unos episodios brillantes, una narración bien conseguida, unos efectos especiales (cuando son necesarios) buenos, y sobre todo esos what if que nos dejan pensando. Y no me gusta verlo como piensan que "es que Charlie Brooker es un tecnófobo que bien que le gusta usar Netflix para lucrarse". No. Es más un simple toque de advertencia. Un llamado a que seamos responsables con las tecnologías. Son unas herramientas maravillosas. Pero como toda herramienta, hay que usarla bien.

Recomiendo encarecidamente su visionado. Da igual el orden, son episodios autoconclusivos. Pero echad un vistazo. Disfrutadla como si de un maratón de películas se tratase (se puede hacer).

Veamos... ¿cuál sería mi top de episodios de la serie?

1. 15 millones de méritos (Fifteen Million Merits) S1E2
2. Odio nacional (Hated In The Nation) S3E6
3. El himno nacional (The National Anthem) S1E1
4. Blanca Navidad (White Christmas) S3E0
5. Playtesting, S3E2
6. Tu historia completa (The Entire History of You) S1E3
7. Cállate y baila (Shut Up And Dance) S3E2
8. Oso blanco (White Bear) S2E2
9. Caída en picado (Nosedive) S3E1
10. Ahora mismo vuelvo (Be Right Back) S2E1
11. San Junípero (San Junipero)
12. La ciencia de matar (Men Against Fire)
13. El momento Waldo (The Waldo Moment)

Ojo, que no significa que unos episodios sean mejores que otros... salvo 'El momento Waldo', que seguirá bajando en la lista según haya más episodios. Así que insisto, os insto a verlos y juzgar por vosotros mismos. A mi la temporada me ha dejado muy satisfecho. Black Mirror ha vuelto más Black Mirror que nunca.

viernes, 30 de septiembre de 2016

Harry Potter y el legado maldito (el libreto)

Antes de empezar, va a haber spoilers.




En serio, voy a destriparlo.




Es el último aviso. ¿Quieres continuar? ¿De veras?




Tú lo has querido. Empiezo.

Harry Potter y el legado maldito. Nunca mejor dicho. ¡Malditos! ¡Lo habéis destruído! ¡Os maldigo a todos! En serio... Quizá haya exagerado un poco, pero... ¿por qué? ¿Por qué esto? ¡Harry Potter merecía mucho más que... esto! Y que conste, estoy hablando del libreto. La obra no la he visto, ni lo haré, salvo que la traigan al menos a los cines.  Entonces sí la veré. Por masoquismo. Porque vaya libreto tan malo.

Tengo que decir que no soy experto en teatro, pero... Harry Potter me ha acompañado muchos años. Y esto no parece un libro de Harry Potter. Dentro de cualquier obra medianamente popular, sale una cultura de fans que realiza sus propias versiones. Pues bien: han ido a llevar a teatro la peor versión posible (al menos que yo haya leído... y mira que a mi se me han ocurrido locuras). Y si pulsas el botón, te voy a contar toda la historia.



La obra empieza donde el epílogo de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, con Albus Severus Potter, hijo de Harry, a punto de empezar en Hogwarts y con miedo de acabar en Slytherin, blablablá, lo que ya nos conocemos. En el tren, decide pasar olímpicamente de su prima, y mejor amiga hasta entonces, para hacerse amigo de Scorpius Malfoy. Hasta ahí todo correcto... salvo por el hecho de que estos niños ya tienen la cabeza con ideas preconcebidas. Resulta que se rumorea que Scorpius es hijo directo de Voldemort. ¿Por qué? Porque sí, porque pueden.

La conversación de los tres sobre esto, los giratiempos, y eso, me parece muy poco natural. No por los personajes en sí, que no conocemos y cualquiera puede tener una visión de cómo son, sino porque... son putos críos. Once años, cojones. Y tienen más información en una página que nosotros en todos los años que nos pasamos leyendo los libros.

Y cómo no podía ser de otra forma, Albus termina... ¡en Slytherin! ¡Oh, que sorpresa, nadie se lo esperaba! Y de ahí, un montón de escenas que resumen que Albus las pasa putas en Hogwarts, y que cada año que pasa, vive más amargado por ser el hijo de Harry Potter  y al tiempo, el amigo del hijo de Voldemort. Y sin darnos cuenta de pronto estamos a punto de empezar el cuarto año de Albus en el colegio.

Que vale, que sí, que tienen que ir rápido a la acción. Es teatro, no una serie nueva de novelas, y tienen que explicar mucho, vale. Pero... Coherencia. Un poco de coherencia es lo que pido. Que sea coherente con la historia original.

Luego vemos que Harry ha arrestado a Theodore Nott, y le ha incautado un giratiempo. Hermione, la Ministra de Magia (¿por qué? Porque sí, porque pueden) tiene una conversación con él, en la que no parecen los mismos personajes que conocimos. Poco después, se reúne con Amos Diggory, en su casa (la de Potter), porque el anciano quiere que rescate a su hijo del pasado, pues no merecía morir.

¿En serio? ¿Rescatar a Amos Diggory del pasado a estas alturas de la vida? ¿Un personaje tan odioso como él? (Sí, odioso, recordemos la actitud que tenía en el cuarto libro). En cualquier caso, Albus ha escuchado la conversación, al igual que Delphi, la sobrina de Amos, que le cuida y hace de enfermera en un asilo para magos. Antes de la partida a Hogwarts, Harry le regala a Albus la manta en la que fue entregado a los Weasley cuando era niño. Un espléndido regalo emocional... pero que en ese momento de la relación resulta un patinazo. Ambos se terminan gritando, el joven que no quería ser su hijo, y Harry, no haberle tenido. Esa noche, Harry tendrá una pesadilla con Voldemort.

¿En qué momento Harry se convierte en un desequilibrado? En serio, no me cuadra con el tipo de persona que vimos. Pero aguardad, que me reservo para el final.

En el expreso de Hogwarts, Scorpius tira la caña a Rose, vuelve a ser rechazado, su madre ha fallecido, y Albus, con su miopía emocional, le dice que van a ir a salvar a Cedric Diggory al pasado, de forma que escapan del tren (de una forma demasiado fácil) para ir a ver a Amos y decirle que lo harán. Delphi se presta a ayudarles.

Así que se cuelan con la poción multijugos en el Ministerio, al tiempo en que sus padres emprenden su búsqueda, para hacerse con ese giratiempo especial que rompe con las leyes de la magia de la propia Rowling y las palabras escritas por la propia Rowling. ¿Por qué? Porque sí, porque pueden. El plan que tienen es una mierda... algo que me cuadra con el tipo de personalidad que tienen estos personajes: viajar al pasado e impedir que Cedric pueda derrotar al dragón de la primera prueba.

El caso es que logran viajar, pero el giratiempo apenas aguanta cinco minutos antes de devolverles a su tiempo... que ya no es su tiempo. Eso sí, han cambiado la historia: Ron no se casó con Hermione, Albus es Griffyndor, Harry es aún más huraño que nunca... sí, más que en La Orden del Fénix si cabe.

Aquí nos meten unos rollos sobre la amistad y todo eso que, una vez más, comentaré al final del artículo (Harry prohíbe a Albus que vea a Scorpius, y oh, sorpresa, terminará desobedeciendo), la pareja de amigos decide actuar otra vez con un sustituto del sentido común, y en lugar de corregir la primera cagada, cometen otra fastidiando a Cedric en la segunda prueba. Aquí tenemos por primera vez a Scorpius sólo.

Sólo en un mundo enormemente cambiado: Cedric se hizo mortífago, mató a Neville, y Harry murió, dando paso al tiempo oscuro de Voldemort y el Augurey. Su padre, Draco, ocupa ahora el puesto que ocupa Harry en la línea temporal verdadera, y él ha crecido siendo un cabrón hijo de puta. Claro que eso a él le pilla por sorpresa.

Pero Scorpius le echa pelotas al asunto y empieza a hacer preguntas indiscretas por doquier, hasta descubrir que Snape está vivo en este tiempo, y que él, Ron y Hermione son los últimos restos del Ejército de Dumbledore (no ya de la Orden, no). Pero qué coño, vamos a confiar en ese joven que parece haberse dado un golpe en la cabeza y olvidar quién es. Tras un momento Ron-Hermione, dementores, Umbridge, Scorpius logra volver a su verdadera época y encontrarse con Albus.

Castigados para la eternidad, Scorpius revela a Albus que, aunque dijo que perdió el giratiempo... Lo tiene guardado, porque los mayores no son de fiar de deben destruirlo ellos. ¡Me cago en la leche! ¡Harry, Ron y Hermione, en su infancia, por lo menos intentaban convencer a algún mayor de que les hicieran caso antes de meterse en líos! ¡Pero estos no! ¿Para qué? ¡Eso es muy mainstream! Pero Albus no puede evitar llamar a Delphi, que le hace tilín, y forma parte del ajo, a pesar de que no ha ido a ninguna parte con ellos.

Pues sí, pero no. Forma parte de otro ajo. ¡Anda! ¡Que el personaje casual tiene más relevancia! Y les rompe las varitas y les va a obligar hacer cosas mientras los adultos no se enteran de lo que ocurre... mira, eso último sí se parece al universo de Rowling. Pero claro, cuando se quieren dar cuenta ya es demasiado tarde. Delphi se lleva a los muchachos porque hay una profecía (no sabemos de dónde salió) que determina que dos loosers deberán salvar al otro (Cedric) para que resurja Voldemort. Así que van a viajar a la tercera prueba... donde sus planes los desbarata el propio Cedric. Como diría Nelson Muntz: HA-HA. Pringá.

Pero ella no se rinde, y tras manipular el giratiempo, lo rompe, quedando atrapados en 1981, el día antes de que Voldemort matase a Harry. ¿Primera suposición? Que lo quiere matar ella primero. Pero están desarmados, oh, qué hacemos. Habrá que avisar a los mayores. ¿Cómo? ¡Pues dejando un mensaje en la manta famosa que Harry le regaló a su hijo convenientemente! ¡Y que convenientemente Harry tendría en las manos aquel día! ¡Que maravillosa es la magia!

Y para rematar la faena, Draco también tenía un giratiempo. Uno mejor, que no te limita el tiempo a los cinco minutos. ¿Por qué? ¡Porque pueden, ostia ya! Viaje al pasado de Harry, Draco, Ron, Ginny y Hermione, emotivo reencuentro entre padres e hijos que no congenian, y resulta que no, que Delphi no quiere matar a Harry, sino advertir a Voldemort, quien (oh, sorpresa, es su padre) de lo que ocurriría si lo hace. ¿Solución lógica? Que Harry se haga pasar por Voldemort y la lleve a un sitio seguro donde poder reducirla.

El plan, obviamente, no sale bien (punto interesante de la historia: Delphi es hija de Voldemort y Bellatrix; ¿quién no se había imaginado esa pareja?), pero entre Harry, luego Albus, y luego todos contra ella, que así podréis, la derrotan para llevarla a Azkabán. Antes de irse, Harry quiere ver el momento de la muerte de sus padres. Un tiempo después, él y Albus luchan por tener una relación más normal.

Hasta aquí la parrafada del argumento. Ahora, vamos a lo general. Con spoilers, pero menos, coño. Que la traducción salió el miércoles y estamos a viernes. Y esto lo estoy escribiendo el jueves por la noche.

Personajes... Vale, es cierto que se desarrollan, pero... Ninguno me termina de cuadrar con su actitud. Es como si de pronto, la sombra de lo que pasó 19 años antes se cebara con ellos. Harry se ha convertido en una persona mucho más fría. Y Ron... un fantasma de su difunto hermano Fred. Draco parece que no aprendió nada. Ginny recupera el papel de aparecer y desaparecer sin que se note. Y Hermione... me sorprende, pero parece que tiene su cargo un poco subido a la cabeza.

Eso en lo que respecta a los personajes originales, pues los hijos... Scorpius, pase. Ha crecido en un ambiente aislado y bastante bien lo lleva, pero Albus... en serio. ¿Cómo es posible que tenga el trauma de ser el hijo de Harry Potter? ¡Tiene un hermano mayor! ¡No es el primero que pasa por ahí! Joder... No. Que no me termina a mi de cuadrar.

Y el otro punto a comentar... Tema familia, amigos, etc. Me ha resultado... mundano. Dramáticamente mundano. No es eso lo que quiero ver cuando voy a leer algo de Harry Potter. No, lo siento. Soy un cabrón asentimental, pero es que no me gusta, no es lo que me llama, me sobra. Y especialmente cuando, parte del argumento se cimienta ahí, me gusta todavía menos. Esto es lo más subjetivo que digo (como si el resto del post no lo hubiera sido). Lo sien... no. No lo siento. Es lo que hay.

Por cierto, Salamandra, que el universo de Harry Potter utiliza lechuzas, no búhos, que las traducciones de los siete libros originales la hicisteis vosotros.

A rasgos generales, diría que es un quiero y no puedo. Quiero y no puedo ser una historia genial, concretamente. Podrían haber hecho mucho más con la base con la que contaban y no fue así. A pesar de todo lo que digo, se va a llevar un 5. Las expectativas estaban demasiado altas cuando se anunció la obra de teatro... aunque en mi caso bajaron rápidamente cuando leí los spoilers que se filtraron por la web cuando la gente empezó a ir al teatro a ver la otra.

En resumen... ¿se puede leer? Sí, pero más por curiosidad que porque vayas a toparte con una lectura buena. El sentimiento Potterhead es más poderoso. Pero vamos, que si prefieres ahorrártelo, tampoco te vas a perder el bombazo del año. Que para gustos los colores. Y si al guionista le gustaba el mundo de Harry Potter de este modo, pues vale que lo haya hecho de este modo. ¿Por qué? Porque sí, porque puede.

viernes, 23 de septiembre de 2016

Nueva vida, nuevos problemas (VIII)


 (previously...
Rafa ha sido despedido del trabajo, algo que le ha dejado bastante tocado)

Lista de capítulos: I · II · III · IV · V · VI · VII

Capítulo VIII

—¿Pero qué...?

Me incorporé, y los vaqueros cayeron al suelo. Sí, eran unos vaqueros. De pronto, todo fue oscuridad nuevamente. Me habían tirado otra prenda de ropa a la cabeza. Me la quité. Una de mis mejores camisas. Bueno, de las dos que tenía.Miré a mi alrededor, y distinguí a mi primo. Continué mirando, y ahí estaba Teseo, mirándome con impaciencia.

—¡Va-mos! —dijo, separando las sílabas—. No creas que te vas a pasar el día tumbado.
 —Tengo sueño, joder —respondí—. ¿Para qué me voy a vestir? Hasta que abran la papelería para imprimir los currículum...
—Los currículum... —dijo Teseo.
—Sí. Es que me han echado.
—Lo se. Cierta persona, es decir, tu madre, me lo contó ayer, por si podía hacer algo por ti. Así que ya te estás poniendo esa camisa y ese pantalón. Los calzoncillos los eliges tú.
—¿Qué vamos, a cenar al Ritz? —bromeé.
—No, te he conseguido una entrevista. ¡Así que arreando, que es gerundio!

Tuve que poner los pies en el suelo y frotarme la cara con las manos para terminar de despejarme. ¿Que me qué? Me llegó un olor a café recién preparado, y sentí que mi cuerpo necesitaba uno con urgencia. Álex había tenido la consideración de servir tres tazas. Procuraría no ironizar sobre él en exceso ese día.

Me levanté para cambiarme, y salir bien arreglado, o como pudiera. Fui a mi dormitorio y empecé a ponerme el pantalón. Me lo tuve que volver a quitar cuando me fijé en que me los había puesto con la bragueta hacia atrás. Qué mal me sentaban los días así. Ya con el pantalón correcto, me abroché la camisa, intentando acertar cada botón con su ojal y no ponérmela "coja". Saqué de debajo de mi cama una caja en la que guardaba mis únicos zapatos, y gruñí al recordar el daño que me hacían. Pero si era una entrevista, me tocaba estar incómodo.

Volví al comedor, y encontré una taza de café esperándome, mientras Teseo y Álex ya degustaban la suya. Un papel descansaba al lado de la taza. Lo miré incrédulo. Era mi currículum. Levanté la mirada, para que alguien me explicase cómo lo habían obtenido.

—Te dejaste la sesión abierta de tu portátil... —comentó Álex—, así que aproveché para sacarte algunas copias. Como ayer se te veía tan apagado...

Mi conciencia me recriminó duramente todas las cosas negativas que había pensado sobre mi primo. Aunque fuera un metomentodo que... vale, lo estaba haciendo de nuevo. Me culpé por haber dejado la sesión abierta. Pero bueno... El día anterior podría haber desatado un apocalipsis zombi sólo con mi presencia. Si me llegan a oír gruñir me abaten a tiros. Mejor que me lo sacara él.

—Gracias —me acordé de decir—. ¿Y a qué hora es la entrevista?
—A la que yo te lleve —respondió Teseo, antes de morder una tostada—. Ya les he dicho que irías conmigo. Eso sí, a la vuelta tendrás que usar el Metro, que yo me quedaré.
—De acuerdo —dije. No tenía especial hambre. Pero me tenía que obligar a comer algo, pues el día anterior, con la tontería, apenas había probado bocado.
—Disculpad que me vaya ya, pero tengo clase —interrumpió Álex, bebiéndose su café en dos tragos—. ¡Suerte, primo! ¡Nos vemos luego!

Pilló la mochila de su cuarto y salió por la puerta. No dio vuelta de llave, pero no hacía falta, pues Teseo y yo teníamos que salir poco después. Nos encaminamos a su coche, arrancó, y empezó a conducir hacia la sede de Empre S.A., donde me entrevistarían. Estuve gran parte del camino en silencio. No era necesario hablar. Era un silencio calmado, no cargante. Y hubo que agradecer que a pesar de la cantidad de coches, el tráfico era fluido.

—Te entrevistará el de Recursos Pseudohumanos —me dijo Teseo, cuando estábamos llegando—. Tú estate tranquilo. Te explicará un poco por encima tus funciones y te hará algunas preguntas técnicas. Del tipo "¿Sabe usted hacer control alt suprimir?" o "¿Sabe cargar papel en una impresora?

Me callé. Sabía que Teseo no tenía las habilidades informáticas de su oficina en alta estima, pero me pregunté en ese momento si sería para tanto. O no. En cualquier caso, no estaba para nada tranquilo. La entrevista se alzaba ante mi como un oscuro acantilado, del cual debería saltar y acertar en el agua... u hostiarme en las rocas. Teseo aparcó el coche en las plazas exteriores. Salimos del coche.

Empre S.A. se alzaba ante nosotros, majestuosamente acristalado. No se distinguía de otros edificios cuyas paredes eran también cristal y cristal. Pero este era ese edificio, no uno más. Parecía... tan grande... tan lleno de gente... Salí de mis oscuros pensamientos con un tirón de brazo que me dio Teseo para que entrásemos. Caminé tras el, cual polluelo. Entramos en el edificio, donde nos recibió una amable recepcionista. Pero sin detenernos allí, Teseo me hizo pasar a los ascensores. Picó el botón de la segunda planta.

Los segundos se eternizaron. Pero todo llega, como el momento en que se abrió la puerta. Volví a seguir a Teseo, y me llevó ante una doble puerta de madera, a cuya izquierda se leía "PERSONAL". Llamó repetidas veces con la mano antes de abrir.

—¡Buenos días! —gritó—. ¿Está Lorenzo? —alguien le respondió—. Perfecto. Adelante, Rafa.

Entré tras él. Un hombre de pelo canoso, unos 40 años, y barba crecida se acercaba con una carpeta en las manos. Teseo hizo las pertinentes presentaciones.

—Rafa, él es Lorenzo Zobra, el jefazo de Recursos Homosapiens. Lorenzo, aquí tienes a Rafa.
—Encantado —me dijo Lorenzo, extendiéndome la mano. Hizo lo mismo.
—Yo me subo al cuchitril. Sube luego a contarme qué tal, ¿vale? —dijo Teseo, y sin esperar mi respuesta, salió a zancadas al ascensor y sube.
—Nosotros vamos abajo —propuso Lorenzo.

Una vez más me tocaba seguir a alguien por el edificio, de forma que acompañé a aquel viejoven por donde me indicaba, hasta llegar a una sala de reuniones bastante grande, con un gran ventanal. Se sentó presidiendo la mesa, y me indicó que me sentara a su lado.

—No creas que pretendo imponerte. Sólo que me gustan las vistas desde aquí —comentó mientras ordenaba papelotes. Le tuve que dar la razón, se veía un bonito parque desde donde estábamos—. Así que te llamas Rafa... veo que tienes experiencia en montaje de equipos... formación profesional...
—Sí —afirmé, cuando di por hecho que esperaba respuesta—. Estoy acostumbrado a trabajar cara al público.
—Bien, bien... Eso cuenta. Aquí una parte del trabajo del departamento informático —empezó a explicarme, mientras cogía mi currículum y lo revisaba— es la de soporte a usuarios. Me imagino que allí recibirías gente que le fallaban los ordenadores. Aquí te llamarían para ir a por ellos, en los puestos de los usuarios.

Asentí.

—¿Tienes conocimientos ofimáticos?
—Sí. Me defiendo lo suficiente.
—¿Inglés?
—A nivel técnico. Para manuales y eso.
—¿Trato con la gente?
—¿A qué se refiere con eso?
—Bueno... digamos que Teseo suele ser un poco... brusco en las formas...
—Ah, bueno... No, yo tengo paciencia. No podría haber trabajado en tienda de no ser así.
—Bien, bien... ¿conocimientos sobre dominios Windows?
—Sí.
—¿Redes?
—Algo.
—¿Configuración de servidores?
—También.

Hace una pequeña pausa. Sigue mirando papeles. Imagino que serán preguntas para medir mi nivel. Aguardo pacientemente.

—Supongamos que tienes que comprobar desde tu mesa que un equipo tiene red. ¿Qué haces?
—Pues... lanzarle un ping.
—Bien. Te llaman porque una impresora no imprime. ¿Primer paso?
—Comprobar que tiene tinta y papel.
—Perfecto —dice. Ojea un poco más—. Suponte que una empresa afiliada necesita permisos para acceder a una carpeta de nuestra red.
—Bueno... se le puede dar un usuario con permisos limitados... —digo. Parece esperar algo más en la respuesta—, o también crear una relación de confianza.
—Muy bien. ¿Y para que un trabajador pueda usar su portátil en casa, con los recursos de la red.
—Pues con un túnel VPN —aventuro.
—De acuerdo... Bien, creo que con esto es suficiente. Si quieres subir un momento a ver a Teseo, está en la sexta planta.
—Gracias —dije, mientras íbamos hacia los ascensores—. Y... ¿cuándo recibiría respuesta?
—Pues queremos haber tomado la decisión el viernes —me respondió—. Últimamente el departamento tiene un poco de trabajo y les vendría bien una mano extra.
—De acuerdo. Pues muchas gracias —dije, mientras el hombre llamaba a un ascensor de subida. Una vez dentro, picó los botones de las plantas segunda y sexta.
—Un placer, Rafa —me dijo, y me tendió la mano antes de salir hacia Personal. Yo aguardé mientras subía a la planta sexta, donde se suponía que me encontraría a Teseo.

Se abrió la puerta del ascensor. No iba a ser difícil encontrarle. A pocos pasos había una puerta, similar a la de la otra planta, en cuyo cartel se leía "INFORMÁTICA". Bueno, y debajo había un folio impreso en la misma tipografía que ponía "DEPARTAMENTO PSIQUIÁTICO". Y un poco más pequeño, "Keep away, luser". Cualquiera se animaría a hacerles una visita. Aunque bien pensado, ese podría ser el motivo por el cual tenían ese cartel adicional.

Llamé y esperé a que alguien me abriese la puerta, mientras pensaba en qué impresión les habría dado. La verdad, había sido una entrevista muy corta. Y eso podía ser muy bueno o muy malo. Y tal como me estaba yendo, me temía más que no iba a ser contratado. Me abrió la puerta Teseo, que estaba hablando por teléfono. Cuando entré, vi que sus dos compañeros también estaban hablando.

—Sí, bueno, lo que usted diga —dijo Teseo. Tenía el auricular en una mano, y el panel marcados en la otra, y por el suelo colgaba un cable largo. Más que largo, eterno—. ¿Pues sabe qué le digo yo? —y colgó dando tal golpe que me sorprendió que el aparato lo soportara—. Hay que ser duro. ¿Qué tal se ha dado? —me preguntó, mientras dejaba el teléfono en la mesa.
—Bien. Creo. No sé. Mal —dije, sin tener clara cual era la respuesta correcta.
—Bueno, no te preocupes —añadió—. Verás como te llaman. En fin, te presentaría, pero... —dejó la frase en el aire, y miró a sus compañeros—, me temo que están hasta arriba. En otro momento será.
—No te preocupes. Nos vemos pues —y le tendí la mano.
—Espera, que bajo contigo. Cambio de monitor —me dijo, y sacó un bonito TFT de 20" del armario—. Vamos para abajo.

Si bien fuimos para abajo, no cruzamos palabra en el trayecto. Yo tenía bastante con mi "runrún cabecil", y Teseo prefirió no inmiscuirse. Me preguntó si conocía la ruta de vuelta. "Tengo Google Maps", fue lo que le respondí. Con aquella herramienta calcularía la ruta en un momento.

Y así lo hice, una vez me despedí de él. Saqué el teléfono del bolsillo y busqué, desde mi ubicación, la ruta para llegar a mi calle. Perfecto. No iba a tardar demasiado. Incluso podría tener tiempo para ir a comprar y preparar algo decente de comer. Mi estómago me lo pedía a voces. Y no es bueno quedarse insatisfecho.

Aunque lo que más prisa me corría era llegar a casa y quitarme la camisa. Me provocaba urticaria. Metafóricamente, claro, pero aún así me resultaba incómodo el tacto de la prenda. Yo he nacido para camisetas. Por no hablar de la paranoia que me daba de tener gente alrededor pensando "Qué mal le queda, no sabe vestir". Intenté concentrarme en otras cosas mientras tanto.

Y fue mi teléfono el que me distrajo. Un mensaje. De hecho había varios, pero no me había enterado hasta ese momento. Aprovechando que quedó un asiento libre en una parada, me senté, pues aún me quedaba un cuarto de hora para llegar.

De: Mamá. "Mucha suerte hoy, hijo"
De: Papá. "Ánimo, campeón"
De: Abuela. "suertenieto.luegollamame"
De: Judith: "Tu primo me ha contado lo de la entrevista. Que tengas suerte ^^"

Por alguna razón, que mi primo fuera tan bocachanclas no me tocó la moral. Me resultó reconfortante que la chica me mandara ánimos. Aunque, evidentemente, eso no significaba nada. Por mucho que se empeñara mi subconsciente, yo debía tener claro que aquello no era ni una declaración, ni una invitación a salir. Fui respondiendo a todos con un "Gracias, luego te llamo y te cuento", porque no me apetecía ir hablando por el Metro, donde en cualquier momento podría perder la cobertura.

Llegado a mi barrio, fui a comprar. Me apetecía pollo a la plancha. Sólo de pensarlo se me aguaba la boca. Fui consciente, una vez más, del hambre que tenía. Así que aproveché el pasillo de los snacks para pillarme una bolsa de patatas fritas. A la mierda las calorias.
Subí a casa y empecé a preparar el pollo. No llevaría ni cinco minutos cuando recibí una llamada. No podía ser otra. Mi abuela. Descolgué, procurando no manchar el teléfono de pollo, y puse el altavoz.

—Hola, abuela —saludé, alzando un poco la voz.
—Hola, Rafa —respondió ella—. ¿Qué tal? Ya me ha contado tu madre lo de tu trabajo. Que vergüenza, de verdad. Tanto que has hecho por el y al final nada…

Hablar con mi abuela suponía muchas veces eso. Que te preguntara qué tal pero ella ya lo sabía, que por algo era el centro neurálgico de informa de la familia. Todo lo que ocurría pasaba por sus oídos y salía de sus labios. Aproveché para seguir cocinando.

—… pero menos mal que te han encontrado la entrevista. ¿Qué tal se ha dado?
—Creo que bien —dije, cuando supuse que ya había terminado de hablar—. Me han dicho que el viernes me dicen si me han cogido o no.
—Seguro que sí —otro rasgo de mi abuela. Que todos los nietos estamos a un nivel superior. Pasé de corregirla.
—Ya te contaré.
—¿Y qué tal viviendo con tu primo? Que no es capaz de llamarme siquiera, ay, el día que yo falte…
—Ya sabes cómo es. Está como siempre, en su línea.
—¿Y os lleváis bien?
—Sip.
—Me alegro, hijo. Que al fin y al cabo somos todos familia. Bueno, te dejo, que voy a hacer la comida.
—Vale. Un beso.
—Otro para ti, recuerdos a tu primo.

Terminé de preparar el pollo. Miré el reloj y me dieron ganas de llorar. Faltaba aún media hora para que llegara mi primo. Pues yo tenía hambre. Así que me fui para el salón, enchufé el disco duro, y me puse un episodio de The IT Crowd para esperar, preguntándome si, en caso de me que escogieran, el trabajo sería igual que en la serie.

Comí como si fuera la primera vez en años que lo hacía. Me pregunté si aquello realmente era hambre o ansiedad. La incertidumbre me estaba matando. Mi primo solo me preguntó cómo había ido la cosa una vez, sin querer insistirme.

Al día siguiente, por aquello de que me sobraba tiempo, aproveché la mañana para acercarme a algunas tiendas que me conocía de informática de la ciudad para dejar el currículum. Por la tarde, le di caña al InfoJobs. Ya que los primeros dias no me había movido, debía hacerlo ahora.

Sin darme cuenta llegó el viernes. No fui consciente porque esa noche dormí como un bendito. Me desperté con jet lag. Caminé en plan zombi hasta la cocina para prepararme el café.

—Buenos días —saludaron.

Miré para el comedor. Laura, Álex y Judith estaban allí, desayunando. Y yo, en camiseta y bóxer. Decidí que estaba demasiado dormido para preocuparme por las apariencias. Hice un gesto con la cabeza y emití un ruido parecido a "mgnos dias". Me reencaminé a la cocina buscando la cafetera.

Con el primer "chute" de cafeína en el cuerpo, empecé a despertarme de verdad. Pillé un par de magdalenas del armario y me senté con en el sillón, que habían dejado libre.

—Qué raro veros aquí tan temprano... —comenté, haciendo esfuerzos por entablar relaciones sociales.
—El profesor de primera hora no iba a venir, así que hemos decidido desayunar con calma —comentó Laura.
—¿No te habremos despertado? —preguntó Judith.
—No. La verdad, llevaba un rato dando vueltas en la cama. Hoy será otro día de echar currículums.
—¿Y la entrevista del otro día? Al final no me dijiste nada.

Ostia puta, pensé. Y era cierto. Al final se me había olvidado hablar con ella. Y fui incapaz de recordar en ese momento si al final había hablado con mis padres o no. Joder, qué desastre. Tardé en saber que decir.

—Lo siento... Es verdad. Se me fue la cabeza.
—No te preocupes —hablaba tan seria que no sabía si realmente estaba enfadada o -lo que me dolería más- le importaba un comino lo que yo hiciera—. ¿Cuando se supone que te darán la respuesta?
—El viernes.
—Hoy es viernes —me recordó Álex.

Eso fue lo que necesitaba para terminar de despejarme. Salté del sofá y corrí a mi cuarto. No era tarde, pero aún así... Estaba en silencio... Sin llamadas... Ni correos electrónicos... Mi corazón volvió a palpitar con normalidad. Caminé al comedor con calma, mientras ponía el sonido al aparato.

—Anda que... Vaya cabeza —comentó mi primo—. Podrías haber aprovechado para ponerte los pantalones.

Recordé que en mi Dropbox tenía aún una foto suya, durmiendo en el sofá del pueblo, en camiseta de tirantes y calzoncillos, con la babilla cayéndole. Y me tentó enseñarla. La foto. Pero no lo hice. No me apetecía que las chicas vomitaran.

—En fin... A ver si me llaman para algo bueno —dije finalmente, ignorando a mi primo. Me había acostumbrado a hacerlo cada vez que me salía con algo que me molestaba.
—Seguro que sí —dijo Laura, y me sonrió. Debí tener un error de percepción, pues juraría que mi primo arrugó la nariz un momento.
—Mejor si nos vamos yendo —soltó de pronto Judith, y se puso en pie. Se colgó la mochila.
—Buena idea —dijo mi primo, y la imitó.
—Qué prisas... en fin —aceptó Laura, y también se levantó. Dos contra uno era una pelea difícil de ganar.

Y se fueron en completo silencio. Pero apenas tuve tiempo para pensar en eso, pues mi teléfono empezó a sonar. Descolgué.

—¿Buenos días?
—Buenos días. ¿Rafa?
—Sí, soy yo.
—Hola, te llamo desde Recursos Humanos de Empre S.A. para comunicarte que te hemos admitido.

 

lunes, 19 de septiembre de 2016

Cómo se estructuran los comentarios en Internet


Posponiendo una semana más una entrada de "Nueva vida, nuevos problemas" (aquel relato que empecé hace un año y terminaré allá cuando el calentamiento global deje Madrid en primera línea de playa), he estado pensando en cómo se suelen estructurar los comentarios en un artículo de Internet... y esta es la conclusión:
  1. primeeeeeeerrrrrrrr!!!!!11111
  2. primeeeeeeerrrrrrrrrrrr!!!!!1111111
  3. oh, mierda, se me adelantó :(
  4. buah, a quien le interesa eso
  5. Comentario de un autodenominado experto en la materia, que pone en tela de juicio la credibilidad del artículo.
  6. Comentario del segundo autodenominado experto, que le discute al anterior porque no tiene ni puta idea.
  7. Aquí interviene uno para apoyar a uno de los dos, sin importar cual, y sin pruebas. Normalmente se le ignora.
  8. El primer experto se envalentona y saca enlaces.
  9. El segundo experto contraataca con sus propias fuentes, y con el brazo listo para dar ostias.
  10. Aquí otro que no se entera, pero tiene que entrar en la conversación de algún modo.
  11. Otro que intente que reine la paz entre ambos expertos.
  12. Repetir los comentarios 6-9. Se puede hacer una vez más, incluso.
  13. Tras tanto bombo, el siguiente que comenta ya pasa de hacerles caso. Pero caerá víctima de un tercer experto si no se descuida. Se repiten los comentarios 6-9 pero con la nueva temática.
  14. Otro que interviene: no tenéis no puta idea.
  15. Otro más: No, tú sí que no tienes ni puta idea.
Y así... Normalmente después de todo ese jaleo ya hay comentarios "pelaos" que nadie ha hecho caso, por tardones en responder, porque la bulla ya la tienen otros.

Y ya con los hilos de Twitter te da la risa. Suelo ver los hilos más o menos así:

@usuario: Primer tuit del hilo, con intención de resumirlo en 74.
@usuario: Segundo tuit
@usuario: Tercer tuit
@fan_de_usuario: ¡Toda la razón! Laik y emegé.
@usuario_que_conoce_a_fan_de_usuario: ¡Exageras!
@usuario: Cuarto tuit
@usuario: Gracias a @fan_de_usuario
@usuario: Empieza a debatir con @usuario_que_conoce_a_fan_de_usuario sin desatender su hilo
@usuario: Quinto tuit
@persona_casual: No puedo estar #deacuerdo porque CUCHARA
@usuario_que_mira_el_hashtag_#deacuerdo: Lee todo y da RTs a placer.
Se unen más arrobas a la conversación, mientras @usuario ya ha publicado 20 tuits y sigue en debate con @usuario_que_conoce_a_fan_de_usuario.
@el_que_no_falla: ¡@usuario es feminazi!
@el_otro_que_no_falla: @el_que_no_falla tiene razón y además @usuario es comunista y podemita
@seguimos_sumando: ¡la culpa es del capitalismo! @el_otro_que_no_falla @el_que_no_falla @usuario
@usuario: Publica más tuits preguntándose por qué le están mencionando en un debate que no ha abierto.
@empresa_chachiguay_de_promo: ¡Hola, @usuario ¿No te apetece un suculento paniajo para cenar? ¡Usa nuestra #app!
@el_otro_que_no_falla bloquea a @seguimos_sumando, y con tan mala ostia que le denuncia la cuenta
Todo Twitter termina cruzando opiniones sobre el PP y Podemos mientras @usuario termina de publicar su hilo sobre el cambio de estilo de animación de ShinChan desde 1992 hasta hoy.

Y así sigue la cosa.